La fragilidad de volver a casa

Maipú

La fragilidad de volver a casa

El domingo por la noche, en Maipú, una niña de 13 años y su padrastro fueron asesinados a balazos mientras regresaban a su casa después de hacer compras en un negocio cercano. El ataque ocurrió frente a su domicilio: más de 20 disparos, en plena calle, contra dos personas que volvían a pie, con bolsas en la mano. El hombre murió en el lugar; la menor falleció horas más tarde en el hospital.

Este crimen, que aún es investigado por la Fiscalía y la Policía de Investigaciones, deja una impresión difícil de ignorar. No se trata solo de un caso policial, sino de una señal dolorosa sobre la creciente fragilidad de la vida cotidiana. Porque cuando actos tan simples como salir al almacén terminan en tragedia, lo que se pierde no es solo seguridad: se deteriora la confianza básica que sustenta la vida en comunidad.

Cada vez que una vida inocente se pierde de esta forma, no solo hay una familia en duelo. Hay una comunidad que se repliega, una ciudad que se endurece y una infancia que aprende, demasiado pronto, que el miedo puede estar a la vuelta de la esquina. Esa es la herida que hoy nos deja Maipú. Y esa es la realidad que, como sociedad, no podemos dejar pasar en silencio.

Valentina Jerez Selman
Periodista Duoc UC Maipú